Crítica Literaria – Piso para dos (Beth O’Leary)

«Piso para dos» es el segundo libro que me envían para hacer una reseña. El primero fue «Míster» la nueva novela de la autora de 50 Sombras de Grey, podéis leer la reseña/crítica en este enlace.
La verdad es que cuando lo recibí y leí la sinopsis pensé que sería bastante flojucho:
«Tiffy Moore necesita un piso barato, y con urgencia. Leon Twomey trabaja de noche y anda escaso de dinero. Sus amigos piensan que están locos pero es la solución ideal: Leon usa la cama mientras Tiffy está en la oficina durante el día y ella dispone del apartamento el resto del tiempo. Y su modo de comunicarse mediante notas es divertido y parece funcionar de maravilla para resolver las vitales cuestiones de quién se ha acabado la mantequilla y si la tapa del váter debería estar subida o bajada».
Sinceramente pensé que sería otro libro romántico más, una historia básica sin más interés que el del amor que, por supuesto, suponía que tendrían los protagonistas.
Piso para dos: una agradable sorpresa
Al empezar a leer me di cuenta de varias cosas: la primera fue que, a pesar de que es un libro bastante grande, pesa poco. Y esto puede parecer superficial, pero no lo es. Para los que nos gusta leer en papel es de agradecer no tener que estar soportando 200kg. Después vi que el ritmo de la novela era muy distendido, por lo que su lectura es ligera y agradable.
La historia de Tiffy y Leon se estructura en capítulos alternos que van explicando cómo viven las situaciones sus dos protagonistas de forma independiente. Así, tenemos dos narradores para la misma historia, cosa que le da originalidad y dinamismo al texto.
Los personajes están bien trabajados, tanto los dos principales como el resto de secundarios (que son bastante importantes en la trama), lo más importante para mí es que son personajes creíbles. Son personas que podrías encontrarte en tu día a día, con sus defectos y virtudes, sin llegar a ser nunca caricaturas. Para mí, una de las grandes sorpresas de este libro, poderme sentir identificada con ellos.
La historia de Tiffy y Leon
Los protagonistas comparten piso y comparten cama, pero no se conocen. Así empieza la historia. ¿Cómo llegan a este punto? Pues como la mayoría podríamos llegar: por una cuestión económica. Vivir en Londres no es barato y los dos personajes tienen problemas de solvencia, así que como tienen horarios laborales y vitales complementarios deciden que, a pesar de lo raro que les parece a todas las personas de su entorno, es la mejor solución.
Leon es enfermero en una unidad de cuidados paliativos. Esto marca bastante el curso de la historia a través de una historia de amor paralela que me pareció preciosa (y que no voy a explicar, por no destriparos más el libro).
Tiffy es editora en una editorial de libros de manualidades. Su trabajo también es relevante para la historia, pero en otro sentido. Las idas y venidas de un jefe no del todo agradable, la compañera y amiga que le hace las veces de consejera emocional…
Y el punto más original y que me enganchó inicialmente a la historia fue el hecho de que como Tiffy y Leon no se conocen personalmente pero comparten la intimidad de su casa y su cama, se comunican a través de notas que se dejan por la casa. Inicialmente con cosas tan mundanas como «¿A quién le toca bajar la basura?», poco a poco van eplicándose más sobre sus relaciones, sus amigos…
Los personajes secundarios
En este libro, los personajes secundarios tienen todos un papel bastante protagonista, en realidad.
Por parte de Tiffy tenemos a Justin un exnovio controlador, obsesivo y con el cual ha habido una relación de maltrato psicológico que, por supuesto, deja secuelas. Siendo un libro ligero y entretenido, creo que esta parte está muy bien relatada, muy realista en su explicación y muy cruda cuando tiene que serlo. Reconozco que en algunas ocasiones se me escapó una lágrima de rabia leyendo.
Tiffy también tiene tres buenos amigos que, cada uno con sus peculiaridades, intentan ayudarla a centrarse, a olvidarse de Justin, a pasar página y a hacerla ver las cosas de forma más realista. Estos dan un toque divertido y ocurrente al relato.
Por parte de Leon conocemos a su hermano, que está en la cárcel por un delito que no ha cometido, a su novia y a dos pacientes, una niña de siete años y un anciano, que van a funcionar un poco como la voz de la conciencia para él.
¿Recomiendo «Piso para dos»?
Sí. Un sí rotundo. Ahora que llega el verano y que tenemos más tiempo libre, este libro se convertirá en un gran compañero de viaje, tanto en su versión en papel como en la versión Kindle.
Es un libro ameno, divertido, tierno, romántico, crudo… Pero sobretodo es un libro muy agradable de leer.
Puedes comprarlo aquí, si quieres. ¡Que disfrutes de la lectura!